Steer Skull, Badlands South Dakota (1936)

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En la entrada anterior mencioné que existía otra fotografía del proyecto documental de la FSA que había generado mucha polémica. El debate sobre la “realidad” que muestran las fotografías y la honestidad o intención de los fotógrafos es uno que inició hace más de un siglo y se sigue dando hoy en día. Hemos mencionado ejemplos con Roger Fenton y Alexander Gardner. Hoy llega el turno de hablar de Arthur Rothstein y su infame fotografía del cráneo.

Arthur Rothstein en 1938 por Russell Lee.

Arthur Rothstein era uno de los 11 fotógrafos contratados por la FSA para documentar las condiciones en las cuales se encontraba parte de la población estadounidense durante la Gran Depresión. En ese momento aún era muy joven (20 años), pero más adelante llegaría a establecerse como uno de los fotoperiodistas más importantes e influyentes en su país, con una carrera de cinco décadas.

En 1936 se publicó una fotografía que tomó en las Grandes Llanuras mostrando el cráneo de una vaca con el suelo árido y rajado como fondo, sugiriendo una gran sequía. Rápidamente se lanzaron acusaciones de engaño, ya que los residentes del área declaraban que no había tal sequía. Las cosas no mejoraron cuando se descubrió que Rothstein había tomado más fotografías con el mismo cráneo en diferentes lugares. Los críticos aprovecharon estas circunstancias para denunciar que la fotografía servía como propaganda socialista para la FSA y el gobierno.

Una de las fotografías que Rothstein tomó del mismo cráneo

En sus propias palabras, Rothstein estaba fotografiando en Dakota del Sur y vio en el cráneo una oportunidad para experimentar con diferentes ángulos, posiciones, texturas y direcciones de la luz. Declaró también que el paisaje donde tomó la fotografía es común en esa parte del país. Después de que envió sus fotografías a Washington, un editor de la Prensa Asociada decidió tomar la imagen en cuestión y publicarla como un símbolo de la sequía que azotaba esa área del país. El editor de un periódico (Fargo Forum) la vio y determinó que se trataba de una imagen fabricada o falsificada [1]. Es a partir de ahí donde la polémica se comienza a conocer y a debatir a nivel nacional, poniendo en duda el trabajo y las intenciones de la FSA.

 

Aunque la polémica revivió el debate de la autenticidad de las fotografías y la transparencia en la manera en que se usan, todo inició con un malentendido. Quien publicó las imágenes fue la Prensa Asociada, no el propio gobierno. Sin embargo, la oposición vio en esto una oportunidad para criticar las políticas con las cuales estaba en completo desacuerdo, lo que provocó que al final se volviera un debate político.

 

Fuente

[1] Entrevista con Arthur Rothstein, 1964 mayo 25. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

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