Werner Bischof (1916-1954) fue un fotógrafo suizo, miembro de la Agencia Magnum, cuya carrera fue relativamente corta debido a su prematura muerte. Muy conocido por su compromiso, honorabilidad y ética, su imagen más conocida es más bien una hermosa postal de la vida cotidiana en el Perú rural, y es sobre ella que vamos a hablar el día de hoy.
BREVE BIOGRAFÍA
Como sucedía frecuentemente en la época, Bischof, el fotógrafo, se formó como dibujante y pintor, aunque pronto se dio cuenta de que los fotógrafos también podían ser considerados artistas. Luego de graduarse de la “Kunstgewerbeschule” de Zurich, trabajó como fotógrafo independiente y también como diseñador gráfico. En esta primera etapa su trabajo estaba más relacionado con la fotografía de modas y comercial, pero esto no le satisfacía. Su decepción fue tal que en 1939 viajó a París para volverse pintor. Esto cambió con el estallido de la guerra, obligándolo a regresar a su natal Suiza. Durante esta época se asocia con artistas e intelectuales progresistas, y también se une a la revista “Du”. Observando la guerra a su alrededor, y sintiendo cierta impotencia al no poder hacer algo más al respecto*, llega el punto en el cual decide hacer trabajo con compromiso y humanidad, tan solo dos de las cualidades que lo identifican ante sus colegas y el público que conoce su trabajo. [1]
*Fue testigo de la crisis de refugiados en las fronteras suizas. Al respecto comentó: “Entonces llegó la guerra, y con ella la destrucción de mi ‘torre de marfil’. Mi atención se centró a partir de entonces en el rostro del sufrimiento humano. Lo vi mil veces como reportero en la frontera suizo-austriaca: personas que esperaban días y semanas detrás de alambre de espino; niños y ancianos, detrás de ellos granadas explosivas y automóviles blindados a toda velocidad… Me impulsó a conocer la verdadera cara del mundo. Nuestra vida de abundancia cegó a muchos ante las inmensas penurias al otro lado de nuestras fronteras.” [1]
Este compromiso hizo que Bischof luchara por tener control editorial de su trabajo, llegando a escribir los pie de foto al reverso de sus impresiones para evitar malinterpretaciones. La revista “Du” le brindaba esto, pero a lo largo de su carrera tuvo conflictos y desavenencias con las otras instituciones para las cuales trabajó, incluyendo la propia Agencia Magnum (intuyendo los problemas que podría llegar a tener con ellos, tardó casi un año en aceptar su invitación). Además de Magnum, Bischof continuaba trabajando para revistas como LIFE, ya que su situación económica no era la mejor. [1]
Ya como periodista, Bischof documentó la Europa de posguerra, y también viajó a India, Corea, Japón, Indochina y Hong Kong, donde documentó varios temas y situaciones, incluyendo crisis como la hambruna del estado de Bihar en India** o el estado de prisioneros de guerra norcoreanos y chinos. Durante estos años se interesa en registrar la lucha de las culturas tradicionales contra la influencia de la cultura y poderío económico del oeste. Precisamente es esta idea la que lo motivaría más adelante a viajar a Sudamérica. [2]
**Su foto ensayo presuntamente ayudó para que el congreso de los Estados Unidos enviara ayuda humanitaria (trigo) a la región. [3]
Cansado de las veces en que las revistas y editores manipulaban y malinterpretaban su trabajo, Bischof expresó lo siguiente: “Estoy harto. Esta persecución de historias se ha vuelto difícil de soportar no solo físicamente, sino mentalmente. El trabajo aquí ya no trae la alegría de los descubrimientos; lo que cuenta más que nada es el valor material, hacer dinero, fabricar historias para hacer las cosas interesantes. Detesto este tipo de sensacionalismo. No quiero crear las cosas que se ven en miles de periódicos en todo el mundo. Emociones baratas, historias tontas que no dicen nada y nunca deberían ser puestas en papel. Puedo ver que este tipo de trabajo no es para mí, y que no soy periodista. [Sin embargo] Estoy a merced de los grandes periódicos… Me he estado prostituyendo, pero ya he soportado bastante. En el fondo sigo siendo – y siempre seré – un artista.” [1]
Presuntamente parte de un proyecto personal y no de un encargo, Bischof decide fotografiar a las culturas nativas a lo largo de la Ruta Panamericana desde Centro América hasta Sudamérica. Para ello, se embarca con su esposa Rosellina*** hacia Nueva York en 1953. Acá se encuentra con editores de revistas y también con Edward Steichen, quien años más tarde incluiría su trabajo en “The Family of Man”. Para financiar su viaje, acepta trabajos para la revista “Fortune” y las petroleras “Standard Oil” y Schlumberger. En febrero de 1954 parte de Nueva York hacia México en automóvil. Rosellina, quien estaba embarazada de su segundo hijo, regresa a Zurich. Bischof toma un vuelo de México a Santiago de Chile, y seguidamente viaja a Perú. Luego de un viaje a Machu Picchu, se reencuentra con Ali de Szepessy, un geólogo a quien ya conocía desde su niñez. Este se encontraba pronto a realizar un viaje al Amazonas, específicamente a una mina de oro a la cual era muy difícil lograr acceso. El 16 de mayo hacen una llamada telefónica para reportar una avería en su vehículo, pero era domingo y no había quien les ayudara. Unas horas más tarde, el vehículo se precipitó por un profundo precipicio, matando a sus tres tripulantes. [2] La noticia del accidente tardaría 9 días en conocerse. Coincidentemente, tanto el nacimiento de su segundo hijo Daniel como la muerte de Robert Capa se dan el 25 de mayo, llevando a Ernst Haas a declarar “Perdí a Capa y a Werner en el espacio de una hora.” [4]
***9 años después del fallecimiento de Bischof, Rosellina se casaría con René Burri.
LA FOTOGRAFÍA
Se sabe que la fotografía fue tomada en el camino entre las ciudades de Pisac**** y Cuzco un 1 de mayo de 1954, tan solo dos semanas antes de su fatídico accidente, así que Bischof jamás tuvo la oportunidad de hablar sobre ella. Su hijo Marco, quien resguarda su patrimonio, asevera que es la única fotografía del niño en la hoja de contactos, lo cual no deja de ser sorprendente. [5]
****Y regresando a “The Family of Man”, la fotografía de la portada (tomada por Eugene Harris y que también fue utilizada como leitmotif a lo largo del libro) es otro niño flautista, y fue tomada en los alrededores de Pisac.
Fuentes
[1] Halter, P. (1998). Werner Bischof: A portrait of the artist as photo-journalist. History of Photography. 22(3), 237–246
[2] Cookman, C. (2001). Werner Bischof. Londres, Inglaterra: Phaidon Press
[3] Capa, C. (Ed.). (1968). The concerned photographer. Nueva York, NY: Grossman Publishers Inc.
[4] Blume, M. et al., (1985). After the war was over. 168 masterpieces by Magnum photographers. Orlando, Fl: Hacourt Brace Jovanovich, Inc.
[5] Robin, M. (1999). Les cent photos du siècle. Paris, Francia: France Loisirs




