Sebastião Salgado (1944- ) es el primer fotógrafo de habla portuguesa que presentamos en esta sección. Brasileño de nacimiento, no fue sino hasta principios de la década de los 70, después de haber estudiado su maestría y doctorado en economía, que Salgado comenzó a explorar seriamente la fotografía. Su interés se generó a partir de fotografías que tomó durante varios viajes que realizó a África trabajando como economista para la Organización Mundial del Café en misiones afiliadas con el Banco Mundial. En 1974 trabajaría para la Agencia Sygma, en 1975 para la Agencia Gamma y en 1979 pasaría a formar parte de la Agencia Magnum, convirtiéndose en apenas el segundo miembro iberoamericano después de Sergio Larraín. No obstante, en 1994 dejaría esta agencia para formar una propia [1]. Dentro de los tantos premios y reconocimientos que ha recibido se encuentran el Premio Príncipe de Asturias (1998), siendo el primer fotógrafo en recibirlo, el premio/beca del W. Eugene Smith Fund en 1982, el mismo que Cristina García Rodero recibiría en 1989, y el Premio Hasselblad en 1989.

La imagen de la entrada fue tomada en la mina de oro de Serra Pelada, en el estado de Pará, Brasil. Inicialmente estaba administrada por la Policía Federal, quien prohibía el acceso a la misma. En 1986 pasó a ser controlada por una cooperativa, lo cual permitió a Salgado lograr una autorización para entrar y fotografiar. A su llegada, todos los garimpeiros (buscadores de oro) lo vieron con desconfianza, ya que, debido a su complexión rubia, pensaron que era un espía extranjero que llegaba por parte de la compañía propietaria de la mina (hoy llamada Vale S. A.) para controlarlos. Al inicio encontró un ambiente muy hostil, por un lado recibiendo empujones mientras descendía a las partes bajas, y por otro siendo ignorado, ya que nadie le dirigía la palabra. Un policía que vigilaba las operaciones le pidió su pasaporte, y no creía que ese hombre rubio fuese en realidad un compatriota. Como enseguida trataron de expulsarlo de la mina, los garimpeiros se dieron cuenta de que en realidad no era un espía como creían, y después de aclarar el malentendido con otros oficiales, convivió sin mayores contratiempos con los trabajadores durante varias semanas [2].

A pesar de la aparente miseria y condiciones duras de trabajo que se ven en las fotografías, los garimpeiros se encontraban ahí bajo su propia voluntad. Además, aparte de un salario, recibían buena comida [2].

No obstante, existía mucha tensión entre los garimpeiros y los policías. Cuando había peleas, los policías disparaban, a veces hasta matar [2]. De ahí la situación que se observa en la imagen que ilustra esta entrada.

Una historia que Salgado recuerda con ternura viene de un garimpeiro homosexual (incluso existía una organización de homosexuales en la mina), quien le dijo que era un hombre afortunado por vivir en París, ya que “Mi sueño es encontrar oro e ir a París para hacerme pechos de silicona, porque los más bonitos están allí” [2].

Salgado ha sido criticado, como muchos fotógrafos documentales y fotoperiodistas, de explotar la imagen de los más vulnerables no solo por mostrar su miseria, sino por hacerlo de una manera “bella” y “cinemática”. Su trabajo posee técnica, composición y exposición/iluminación con bastante pulcritud, algo que puede entrar en conflicto con el mensaje que quiere transmitir. Con respecto a este punto, es justo mencionar que Salgado ha colaborado junto con organizaciones como UNICEF (siendo también uno de sus embajadores de buena voluntad), ACNUR y Save the Children entre otras. También es fundador del Instituto Terra, una organización que inicialmente reforestó exitosamente 608,000 hectáreas de una hacienda familiar que se encontraba completamente degradada, y que actualmente trabaja proyectos de restauración ambiental, desarrollo sostenible, investigación científica y educación ambiental.
Como punto aparte, si les gusta el rock de los 90, los invito a que vean (o vuelvan a ver) este video. No necesitan mirarlo todo, pero los primeros 15-30 segundos muestran por qué tiene relevancia con esta entrada. Las similitudes no son una casualidad.
VÍNCULO CON GUATEMALA
Salgado vino a Guatemala en los años 70 y tomó la fotografía que vemos arriba. Luego, en el 2015, publica el libro “The Scent of a Dream: Travels in the World of Coffee”, en el cual muestra los métodos de siembra y cosecha de café de varias partes del mundo, incluyendo fotografías tomadas en nuestro país.
Fuentes
[1] The Guardian. (2004, septiembre 11). Biography: Sebastião Salgado. The Guardian. Recuperado de: https://www.theguardian.com/artanddesign/2004/sep/11/sebastiaosalgado.photography2
[2] Salgado, S. y Francq, I. (2013). De ma terre à la Terre. París: Presses de la Renaissance




