La exposición en fotografía se refiere a la cantidad de luz por unidad de área que una cámara deja llegar a una superficie fotosensible (sensor digital o película fotográfica entre otros). Puesto de manera más sencilla, por exposición se entiende la cantidad de luz recibida por la superficie fotosensible durante la toma; no equivale al brillo final de la imagen. Cuando una foto sale muy oscura se dice que está subexpuesta. Cuando sale muy clara está sobreexpuesta. En la gran mayoría de ocasiones necesitamos evitar estos dos extremos y obtener una foto bien expuesta. Ahora bien, ¿de qué maneras podemos dejar entrar más o menos luz para nuestras fotos? Para una escena y una sensibilidad dadas, los dos controles de cámara que determinan la exposición del sensor o la película son la apertura y el tiempo de exposición. Quienes saben un poco de fotografía dirán que existe otra variable que controla la exposición en nuestras fotos. A ellos les diría: “sí, pero no”. Hablaré de ello en otra entrada. Si quieren pistas, analicen las frases que resalté en negrilla.
Habiendo dicho esto, yo agregaría dos variables que son tan o incluso más importantes que las que acabo de mencionar. La primera es la luz. Aprender a verla y controlarla son dos de las habilidades más importantes que un fotógrafo debe aprender. La segunda es la mirada del fotógrafo. Esto se logra estudiando la composición y es un tema que tocaremos aparte. Espero que a través de este sitio podamos juntos aprender a dominar estas aptitudes.
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